MILAGROS
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domingo, 17 de febrero de 2019
sábado, 16 de febrero de 2019
PORQUE SER AGRADECIDO
Cuando escribo a cerca de los milagros de Dios y comienzo por la creación del mundo, es que quiero agradecerle a Dios por todos esos milagros maravillosos que hace para nosotros cada día, desde el inicio de los tiempos.
En mi enorme ignorancia jamas me detuve a pensar a cerca de todas las cosas que tenia, solo tuve en cuenta las que me hacían falta. Y jamás me daba cuenta de cuan afortunada era al tener a Dios como mi padre y creador.
Yo sabia que Dios existía, pero nunca me detuve a mirarlo y por supuesto nunca le di las gracias por nada a pesar de tenerlo todo.
viernes, 15 de febrero de 2019
jueves, 14 de febrero de 2019
miércoles, 13 de febrero de 2019
MILAGRO CREACIÓN DÍA 5
El quinto día, Dios creo las aves del cielo y la tierra y los peces del mar. Criaturas tan espectacular mente hermosas y maravillosas. Inigualables todas, preciosidades con vida propia que pueden nadar, caminar y volar.
martes, 12 de febrero de 2019
MILAGRO CREACIÓN DÍA 4
El cuarto día Dios hizo la luna, las estrellas y el sol. Esos poderosos, brillantes, hermosos, gigantescos astros de luz que hacen mas tenue la oscuridad de la noche y brillan con fuerza acrecentando la luz del día.
lunes, 11 de febrero de 2019
MILAGROS CREACIÓN DÍA 3
El tercer día del milagro de la creación del mundo, Dios creo los arboles frutales y la naturaleza. Arboles que darían toda clase de frutos para alimentar al mundo. La tierra entonces se enriqueció con una extraordinaria gama de colores y sabores diferentes.
Los arboles crecían por doquier, de diferentes tamaños y formas y las frutas caían de los arboles por doquier.
Si no fuera por los arboles los seres humanos careceríamos de oxigeno puro para respirar y no tendríamos la sombra para cubrirnos del calor. Los arboles limpian el ambiente y mantienen lejos de nosotros la contaminación.
Si no existieran las frutas no podríamos alimentarnos para conservar la energía vital. Existen miles de clases de frutas y cada una de ellas Dios la creo con un propósito especial.
Por ejemplo, la naranja contiene vitamina B, que ayuda al cuerpo humano a convertir los alimentos en energía para poder vivir y así cada fruta ayuda a mejorar y mantener la salud de nuestros cuerpos.
Las frutas, ademas de ser deliciosas, traen todos los beneficios a los seres vivos del universo.
Y es que mi Dios del cielo, cuando estaba creando el mundo no dejó fuera ni uno de los elementos que los seres humanos necesitamos para sobrevivir.
domingo, 10 de febrero de 2019
MILAGROS EXTRAORDINARIOS
En la entrada anterior les estaba hablando de los primeros milagros de Dios, Específicamente de la creación del Mundo.
Todos sabemos que Dios creo el mundo en 7 dias, en el primero de esos siete, Dios creó el día y la noche, y hoy hablaremos de que en el segundo ida Dios creo el cielo y el mar.
El cielo, ese maravilloso y azul infinitamente hermoso firmamento, lleno de misterios que los seres humanos nunca descubriremos.
La inmensidad del cielo es inconmensurable, nadie sabe cual es su principio y por supuesto tampoco cual es su final, pero lo que todos si sabemos es que cuando miramos hacia el cielo lo único que sentimos es una gran paz.
Cuando miro al cielo veo toda clase de cosas hermosas, esa luz que irradia en el día y esa magnificencia que tiene cada anochecer.
Por donde quiera que pase ahí esta el cielo para acompañarme. El cielo es la casa matriz de Dios, pero también es nuestra casa porque somos hijos de Dios y en cada rincón del cielo hay un lugar esperando por nosotros.
El cielo, llamado también firmamento, es el complemento perfecto para cualquier paisaje, el que nos guía en el peregrinar por el mundo, el que nos da esperanza y fe en nuestro creador.
Cuando hablo del mar, aunque es verdaderamente hermoso y también encierra misterios que no alcanzaremos a descubrir. Pero el mar es mas accesible al ser humano, podemos recorrerlo, nadar y hasta visitarlo en las profundidades.
Yo no se nadar muy bien y por eso, aunque el mar me parece también maravillosamente hermoso, me da algo de miedo. He tenido muchos sueños en los que caigo al mar desde las alturas y esa sensación de ahogo me produce malestar.
Pero le estoy inmensamente agradecida a Dios por haber creado el mar, porque cada una de las cosas que el creo, las hizo con un propósito. Dios, todo lo sabe y conoce cuales son las necesidades del mundo, y por eso nos puso todo en este mundo para que nunca carezcamos de nada.
El mar es tan inmenso como el cielo, tan azul como el firmamento, son iguales en magnificencia y belleza.
Cuando miras hacia el mar y ver las olas pasar, sabes que el agua se lleva consigo todas las penas y trae alegría al regresar.
El cielo, llamado también firmamento, es el complemento perfecto para cualquier paisaje, el que nos guía en el peregrinar por el mundo, el que nos da esperanza y fe en nuestro creador.
Cuando hablo del mar, aunque es verdaderamente hermoso y también encierra misterios que no alcanzaremos a descubrir. Pero el mar es mas accesible al ser humano, podemos recorrerlo, nadar y hasta visitarlo en las profundidades.
Yo no se nadar muy bien y por eso, aunque el mar me parece también maravillosamente hermoso, me da algo de miedo. He tenido muchos sueños en los que caigo al mar desde las alturas y esa sensación de ahogo me produce malestar.
Pero le estoy inmensamente agradecida a Dios por haber creado el mar, porque cada una de las cosas que el creo, las hizo con un propósito. Dios, todo lo sabe y conoce cuales son las necesidades del mundo, y por eso nos puso todo en este mundo para que nunca carezcamos de nada.
El mar es tan inmenso como el cielo, tan azul como el firmamento, son iguales en magnificencia y belleza.
Cuando miras hacia el mar y ver las olas pasar, sabes que el agua se lleva consigo todas las penas y trae alegría al regresar.
sábado, 9 de febrero de 2019
LOS MILAGROS DE DIOS - LA CREACIÓN DEL MUNDO
Cuando abrí por primera vez esta página web, lo hice con el único propósito de hablar de los milagros que Dios a hecho en vida, desde que tengo uso de razón.
Pero con el paso de los dias, mientras compartía con ustedes todas las maravillosas bendiciones y milagros recibidos de las sagradas manos de Dios, me di cuenta de que hablar solo de mi, no le hace un verdadero homenaje a la grandeza de los milagros de Dios.
Y es que los milagros de Dios son universales, no son para individuales, son para todos los seres vivos del mundo.
Es por esa razón que hoy quiero devolverme al pasado para enumerar uno a uno los prodigios de mi amado señor Jesucristo.
Comenzaré hablando de la creación del mundo, y diré que según las sagradas escrituras, el primer día, Dios creo la noche y el día.
La noche, ese periodo de tiempo donde todo esta en oscuridad, periodo que la mayoría de las personas usamos para dormir, para descansar, para recuperar las fuerzas que hemos perdido durante el día.
La noche, donde todo se cubre con el manto gris y negro y que cuando termina da paso a un nuevo día.
El día, que llega después de una larga noche de oscuridad, un periodo de renacer, un amanecer que da esperanza, una luz blanca que termina con el color oscuro de la noche.
Y el día no solo significa luz, también significa un nuevo comienzo, una nueva oportunidad, una iniciación, una apertura.
La noche y el día, la perfecta combinación para terminar y para comenzar. El primero de los milagros de Dios, separar el día de la noche y luego enlazarlos como el fin de un ciclo y el nuevo comienzo.
La noche y el día, la perfecta combinación para terminar y para comenzar. El primero de los milagros de Dios, separar el día de la noche y luego enlazarlos como el fin de un ciclo y el nuevo comienzo.
viernes, 8 de febrero de 2019
EL MILAGRO DEL CONOCIMIENTO
Después de muchos años, de recorrer caminos de piedra y roca, de sobrevivir a todos los momentos malos, gracias a los milagros de Dios, hoy me encuentro en el ocaso de mi vida.
Y es que, aunque aun no acepto la idea, después de nacer, crecer, reproducirse, llega el horrible momento de envejecer.
Y digo horrible porque considero que la vejez es uno de los peores estados del ser humano, no solo porque no te ves igual, sino porque todos los órganos de tu cuerpo se transforman, se atrofian, se dañan.
Aunque gracias a Dios, porque ese también es un enorme milagro, he podido irme acostumbrando a la idea de dejar ir para siempre mi juventud.
Antes me miraba al espejo y me gustaba lo que veía, ahora, descubro una nueva arruga cada día y me apena mucho despedirme de quien fui.
Sin embargo, le doy gracias a Dios, porque a pesar de mis arrugas, aun cuento con buena salud y aun puedo valerme por mi misma.
Gracias a Dios, hace poco, mi conciencia y mi conocimiento se han enriquecido para erradicar de mi vida la ignorancia en la que estuve sumergida durante casi toda mi vida.
Ayer estuve visitando al doctor, tuve que hacerlo porque llevaba muchos dias en cama indispuesta con un catarro que no se me ha podido curar. Por primera vez, gracias a Dios, me atendió un doctor que parecía estar interesado en curarme antes que en el dinero.
Y es que mis experiencias del pasado donde los doctores no han sido muy alentadoras, te dan una cita para una hora especifica, tienes que llegar veinte minutos antes para no perder la cita, y cuando estas en el consultorio tienes que esperar mas de media hora para que te atiendan.
Primero te mandan a una enfermera que toma tus signos vitales y los deja plasmados en tu historia en el computador. Luego, te dicen que el doctor ya viene, que hay que esperar. Y allí te quedas casi otra media hora, al cabo de la cual aparece tu doctor, o doctora que te saluda, mira el computador, te pregunta cual es el motivo de tu visita y sin darte tiempo suficiente para explicar tus dolencias te receta una formula y te dice, nos vemos en dos meses.
Tanta espera para eso?
La mayoría de los doctores trabajan sobre el reloj, deben atender muchos pacientes al día para que el dinero que ganan valga la pena. Parece que se les olvidó ese juramento hipocrático que hicieron mientras pasaban por la Universidad.
Sin embargo, como los milagros de Dios si existen, todavía quedan algunos médicos de la vieja guardia, para quienes la salud de sus pacientes esta por encima del dinero. Aquellos ángeles que siguen las enseñanzas de Dios y usan los dones que el les dio, para ayudar a aquellos que no tienen el conocimiento.
jueves, 7 de febrero de 2019
SIEMPRE OLVIDO AGRADECER
Cada día, al despertar, miro a mi rededor y puedo verlo todo. Quizá es que ahora tengo mucho tiempo libre después de quedarme sin empleo, o tal vez es que apenas ahora, cuando me hago vieja, he comenzado a valorar mas las cosas que Dios me da.
Y es que durante mucho tiempo yo estuve ciega para ver las maravillas del Universo que Dios nos regaló, sorda para escuchar su voz a través del silencio, cerrada al entendimiento de la creación del mundo.
Vivía sin vivir, sin un real propósito, con muchos sueños y sin ellos. Nunca me detuve a pensar ni a reflexionar a cerca de mis acciones antes de realizarlas, ni de que era lo que quería hacer con mi vida.
Por eso estudie de todo, hice de todo, estuve bailando, cantando, perdiendo mi tiempo en estupideces que no trajeron a mi vida nada positivo. Estudie de todo pero nunca me profesionalicé en nada. Me he pasado toda una vida tirando mi tiempo a la basura.
Finalmente, después de tantos años vividos y perdidos, después de haber desperdiciado todas las magnificas oportunidades que Dios me dio, por actuar locamente sin pensar, ahora, cuando el tiempo se acaba, mi vida parece tener un real propósito.
No se si el tiempo me alcanzará para hacer ese propósito realidad, pero lo que si se es que los tiempos perfectos son los tiempos de Dios y que mi fe ciega en él me da la certeza de que así será.
Como les estaba contando en las cartas anteriores, después de un matrimonio fallido y haciendo recibido tres preciosos milagros de las manos bondadosas de Dios, yo me disponía a enfrentar un destino doloroso y difícil.
Estaba sola en el mundo, sin familia y sin hogar y con la enorme responsabilidad de criar y sacar adelante a mis tres preciosos hijos que no tenían la culpa de mis equivocaciones.
Les confieso que en esa época yo sentí mucho miedo, porque mi condición de humano equivocado no me había permitido percatarme y valorar la presencia de Dios en mi vida, a pesar de haber sido haber recibido tan enormes milagros.
Cuando era joven nunca supe agradecer nada de lo que tenia, mi vida, mi salud, la vida de mis hermosos hijos, su salud, la valiosa compañía que Dios me dio a través de su nacimiento.
Fue muy difícil mi vida, me enfrenté a muchas situaciones tristes y desagradables, pero no puedo dejar de agradecerle a Dios, porque hasta este momento ni siquiera se, como fue que pude sacarlos adelante. Porque si no fuera por Dios, yo nunca hubiera sido capaz de sobrevivir en ese mundo lleno de desamor en el que me encontraba.
Y es que durante mucho tiempo yo estuve ciega para ver las maravillas del Universo que Dios nos regaló, sorda para escuchar su voz a través del silencio, cerrada al entendimiento de la creación del mundo.
Vivía sin vivir, sin un real propósito, con muchos sueños y sin ellos. Nunca me detuve a pensar ni a reflexionar a cerca de mis acciones antes de realizarlas, ni de que era lo que quería hacer con mi vida.
Por eso estudie de todo, hice de todo, estuve bailando, cantando, perdiendo mi tiempo en estupideces que no trajeron a mi vida nada positivo. Estudie de todo pero nunca me profesionalicé en nada. Me he pasado toda una vida tirando mi tiempo a la basura.
Finalmente, después de tantos años vividos y perdidos, después de haber desperdiciado todas las magnificas oportunidades que Dios me dio, por actuar locamente sin pensar, ahora, cuando el tiempo se acaba, mi vida parece tener un real propósito.
No se si el tiempo me alcanzará para hacer ese propósito realidad, pero lo que si se es que los tiempos perfectos son los tiempos de Dios y que mi fe ciega en él me da la certeza de que así será.
Como les estaba contando en las cartas anteriores, después de un matrimonio fallido y haciendo recibido tres preciosos milagros de las manos bondadosas de Dios, yo me disponía a enfrentar un destino doloroso y difícil.
Estaba sola en el mundo, sin familia y sin hogar y con la enorme responsabilidad de criar y sacar adelante a mis tres preciosos hijos que no tenían la culpa de mis equivocaciones.
Les confieso que en esa época yo sentí mucho miedo, porque mi condición de humano equivocado no me había permitido percatarme y valorar la presencia de Dios en mi vida, a pesar de haber sido haber recibido tan enormes milagros.
Cuando era joven nunca supe agradecer nada de lo que tenia, mi vida, mi salud, la vida de mis hermosos hijos, su salud, la valiosa compañía que Dios me dio a través de su nacimiento.
Fue muy difícil mi vida, me enfrenté a muchas situaciones tristes y desagradables, pero no puedo dejar de agradecerle a Dios, porque hasta este momento ni siquiera se, como fue que pude sacarlos adelante. Porque si no fuera por Dios, yo nunca hubiera sido capaz de sobrevivir en ese mundo lleno de desamor en el que me encontraba.
miércoles, 6 de febrero de 2019
VIVIENDO EN EL MILAGRO
Esta mañana, gracias a los milagros de mi Dios, pude moverme otra vez, salir de la casa, caminar un poco por el parque, tomarme un chocolate caliente. Llevaba muchos dias acostada en mi cama, enferma, sin poder valerme por mi misma.
Y es que como les he estado diciendo, cada día de vida es un nuevo milagro. Abrir los ojos y poder ver, escuchar el canto de los pájaros y el bullicio de la calle.
Ver la gama de diferentes colores que tiene la naturaleza, esa hermosa naturaleza que Dios creo solo para nosotros. Compartir la vida con los seres amados, hijos, padres, hermanos, hermanas.
Tener dentro del corazón sentimientos de amor, compasión, ternura. Nada de eso es gratuito, cada pequeña cosa en el universo es un milagro diferente. La vida esta hecha de milagros que no podemos ver porque los tenemos siempre.
Pero en este punto de mi existencia, yo, puedo ver y sentir a cada instante los milagros de Dios. El respirar, algo tan natural, es un tesoro valioso para mi, porque se lo que es que te falte el aire.
El hablar, expresar mis ideas, es otro milagro, porque hay personas que ni siquiera pueden pronunciar una palabra sin cansarse. A mi ya me ha pasado y créanme, es una sensación extremadamente dolorosa.
Dios esta presente siempre dentro de mi corazón, dándome el aliento y la energía que necesito para continuar mi vida.
Cada día que pasa es un nuevo comienzo, yo, dependo de Dios para todo, el me dio un cuerpo perfecto, pero yo, por la terquedad de no alimentarme bien, no dormir bien, descuidar mi salud, casi destruyo por completo uno de los órganos vitales de todo ser humano, mi corazón, y aun así, Dios lo reconstruyó para mi y cuida de el todos los dias.
Obviamente yo tengo que sufrir las consecuencias de haberme descuidado, pero hasta en esos momentos de malestar, Dios está presente para evitar que mis dolencias sean peores.
Y por eso les digo hoy y siempre, los milagros de Dios existen, en cada nuevo nacimiento, en cada vida, en cada corazón, en el universo entero.
Somos la creación de Dios y el hace que el mundo se mueva a través de sus innumerables milagros. Todas las cosas buenas que nos pasan provienen de las sagradas manos de Dios y las malas, son las consecuencias de nuestras acciones equivocadas.
Ver la gama de diferentes colores que tiene la naturaleza, esa hermosa naturaleza que Dios creo solo para nosotros. Compartir la vida con los seres amados, hijos, padres, hermanos, hermanas.
Tener dentro del corazón sentimientos de amor, compasión, ternura. Nada de eso es gratuito, cada pequeña cosa en el universo es un milagro diferente. La vida esta hecha de milagros que no podemos ver porque los tenemos siempre.
Pero en este punto de mi existencia, yo, puedo ver y sentir a cada instante los milagros de Dios. El respirar, algo tan natural, es un tesoro valioso para mi, porque se lo que es que te falte el aire.
El hablar, expresar mis ideas, es otro milagro, porque hay personas que ni siquiera pueden pronunciar una palabra sin cansarse. A mi ya me ha pasado y créanme, es una sensación extremadamente dolorosa.
Dios esta presente siempre dentro de mi corazón, dándome el aliento y la energía que necesito para continuar mi vida.
Cada día que pasa es un nuevo comienzo, yo, dependo de Dios para todo, el me dio un cuerpo perfecto, pero yo, por la terquedad de no alimentarme bien, no dormir bien, descuidar mi salud, casi destruyo por completo uno de los órganos vitales de todo ser humano, mi corazón, y aun así, Dios lo reconstruyó para mi y cuida de el todos los dias.
Obviamente yo tengo que sufrir las consecuencias de haberme descuidado, pero hasta en esos momentos de malestar, Dios está presente para evitar que mis dolencias sean peores.
Y por eso les digo hoy y siempre, los milagros de Dios existen, en cada nuevo nacimiento, en cada vida, en cada corazón, en el universo entero.
Somos la creación de Dios y el hace que el mundo se mueva a través de sus innumerables milagros. Todas las cosas buenas que nos pasan provienen de las sagradas manos de Dios y las malas, son las consecuencias de nuestras acciones equivocadas.
martes, 5 de febrero de 2019
MOMENTOS MALOS NO LO SON TANTO
Llevo casi dos semanas encerrada en mi casa, cuidándome de una horrible gripe que me dio. No he podido salir y el mal tiempo tampoco ayuda. Nieve, lluvia, viento, frioo. Pero bueno, ya hoy estoy mejor.
Como les contaba el día de ayer, después de contraer matrimonio con mi novio de dos años, tuve muchos problemas. Me casé sin experiencia y la idea de la libertad que tenia antes de hacerlo, se convirtió en una absurda fantasía de joven equivocada.
Mi matrimonio hubiera sido un completo fracaso de no ser por los tres maravillosos milagros que trajo consigo, mis tres preciosos hijos. Esos extraordinarios, pasmosos, impresionantes tesoros que Dios me regaló a pesar de la condición de mi corazón, le dieron a mi vida una razón para luchar.
Me divorcié cuando descubrí que esa clase de amor en la que yo creía, realmente no existía. Era una simple fantasía de adolescente que duró menos de lo que yo quería.
No les voy a negar que el dejar a mi esposo me dolió demasiado, pero me quedaron mis hijos y ellos llenaron todos los vacíos que en ese momento tenia mi corazón.
Mi Dios, mi amado Dios, estaba conmigo, cuidando de mi y de mis hijos, pero yo estaba tan ensimismada en mis pensamientos, sumergida en mis problemas, buscando la solución para todos mis males en los lugares equivocados, que no me di cuenta de que cometería errores que me lastimarían y lastimarían a mis hijos, y que esos errores, si no fuera por los milagros de Dios, hubieran destruido por completo mi vida.
Hoy, aquí detrás de mi ventana, con un pañuelo en la mano, con gripa y tos, viendo caer la lluvia, no puedo dejar de recordar todas las cosas que me han pasado, las innumerables ocasiones en las que Dios me ha salvado y en lo magnifico que es recibir milagros de parte de las sagradas manos de mi amado Dios del cielo.
Como les dije antes, ya perdí la cuenta de todas las bendiciones recibidas, pero no he olvidado ninguna de ellas, porque esas bendiciones llamados milagros de Dios, son los que han sostenido mi existencia a lo largo de todos estos años.
Me separé y me fui de casa y lo único que saque de esa casa, fue a mis hijos y un poco de ropa.
Y ya eran muchos mis problemas, enferma, separada, sin familia, sin hogar y con tres pequeños preciosos hijos para mantener. Yo se que todos se preguntarán en este momento, cómo una joven mujer, con un corazón delicado, separada y con la enorme responsabilidad de la vida de tres pequeños, sin apoyo de nadie, podria salir adelante?
Como les contaba el día de ayer, después de contraer matrimonio con mi novio de dos años, tuve muchos problemas. Me casé sin experiencia y la idea de la libertad que tenia antes de hacerlo, se convirtió en una absurda fantasía de joven equivocada.
Mi matrimonio hubiera sido un completo fracaso de no ser por los tres maravillosos milagros que trajo consigo, mis tres preciosos hijos. Esos extraordinarios, pasmosos, impresionantes tesoros que Dios me regaló a pesar de la condición de mi corazón, le dieron a mi vida una razón para luchar.
Me divorcié cuando descubrí que esa clase de amor en la que yo creía, realmente no existía. Era una simple fantasía de adolescente que duró menos de lo que yo quería.
No les voy a negar que el dejar a mi esposo me dolió demasiado, pero me quedaron mis hijos y ellos llenaron todos los vacíos que en ese momento tenia mi corazón.
Mi Dios, mi amado Dios, estaba conmigo, cuidando de mi y de mis hijos, pero yo estaba tan ensimismada en mis pensamientos, sumergida en mis problemas, buscando la solución para todos mis males en los lugares equivocados, que no me di cuenta de que cometería errores que me lastimarían y lastimarían a mis hijos, y que esos errores, si no fuera por los milagros de Dios, hubieran destruido por completo mi vida.
Hoy, aquí detrás de mi ventana, con un pañuelo en la mano, con gripa y tos, viendo caer la lluvia, no puedo dejar de recordar todas las cosas que me han pasado, las innumerables ocasiones en las que Dios me ha salvado y en lo magnifico que es recibir milagros de parte de las sagradas manos de mi amado Dios del cielo.
Como les dije antes, ya perdí la cuenta de todas las bendiciones recibidas, pero no he olvidado ninguna de ellas, porque esas bendiciones llamados milagros de Dios, son los que han sostenido mi existencia a lo largo de todos estos años.
Me separé y me fui de casa y lo único que saque de esa casa, fue a mis hijos y un poco de ropa.
Y ya eran muchos mis problemas, enferma, separada, sin familia, sin hogar y con tres pequeños preciosos hijos para mantener. Yo se que todos se preguntarán en este momento, cómo una joven mujer, con un corazón delicado, separada y con la enorme responsabilidad de la vida de tres pequeños, sin apoyo de nadie, podria salir adelante?
lunes, 4 de febrero de 2019
PERO NADIE QUIERE ESCUCHAR
Cuando se trata de hablar de los maravillosos milagros de Dios en este mundo, muchas personas no quieren ni siquiera escuchar nada a cerca de ese tema.
A mis Diez y ocho años, después de haber recibido tres enormes, gigantescos, fantásticos milagros, yo estaba lista para enfrentarme al mundo. Pero lo que yo no sabia era que eso que fue para mi un extraordinario milagro que me regresó a la vida, me haría para mi familia una pesada carga.
Y no era el hecho de estar viva, ya de por si yo era una carga para ellos, era el hecho de saber que mi corazón había fallado y que ahora dependía de un artefacto para seguir viviendo.
Durante muchos años fui victima del abandono, ellos no vislumbraban como yo la grandeza de mi existencia, solo veían en mi alguien que no es completamente sano.
Pero estaba sana, mas viva que nunca, con nuevas y renovadas energías que me hacían querer comerme el mundo.
Y eso fue lo que hice, yo no quería que me miraran con desdén o con lastima, nunca sentí que ninguno de los miembros de mi familia me amara, no sabia porque, no lo entendía en ese momento, pero tampoco me interesaba.
Solo quería irme, huir de la casa de mis padres, de sus reglas, de sus exagerada manera de educarme. Quería huir de los golpes, porque para ese entonces, ya tenia conciencia de lo importante que era estar viva y vivir tranquila.
Pero a los diez y ocho años lo único que uno comete son errores y yo, pues no fui la excepción, quería salir urgentemente de mi casa paterna, estaba cansada de sentirme inútil, relegada, no amada. Y entonces ahí estaba la solución, mi novio, aquel joven encantador con el que llevaba dos años de relación y la única persona que me visitó en el hospital. Era todo lo que necesitaba.
El tenia que irse lejos, su familia necesitaba que se encargara de algunos negocios que tenían fuera de la ciudad, en un pueblo apartado del mundo. Me dijo que nos fuéramos juntos, le dije que no me iría sin casarme y me dijo pues casémonos.
Y así de fácil, me casé con el único propósito de poder salir de mi casa sin conflictos. Claro que mi papá no estuvo de acuerdo y por eso mis únicas acompañantes en la iglesia fueron mi madre y mi suegra.
El tenia que irse lejos, su familia necesitaba que se encargara de algunos negocios que tenían fuera de la ciudad, en un pueblo apartado del mundo. Me dijo que nos fuéramos juntos, le dije que no me iría sin casarme y me dijo pues casémonos.
Y así de fácil, me casé con el único propósito de poder salir de mi casa sin conflictos. Claro que mi papá no estuvo de acuerdo y por eso mis únicas acompañantes en la iglesia fueron mi madre y mi suegra.
domingo, 3 de febrero de 2019
RECIBIENDO OTRO MILAGRO
Pero lo que estaba por ocurrir, sería para mí, el primer milagro del que realmente tuve conciencia.
Mi corazón definitivamente no funcionaba bien, los médicos me dejaron en el hospital casi dos meses, examinándome, haciendo todo lo posible para que mi corazón respondiera. Pero no fue así. Mi corazón ya no quería trabajar, estaba a su máxima capacidad. Solo 33 pulsaciones por minuto cuando lo normal en un adolescente es mas de 60.
Yo no visualizaba aun la gravedad de mi caso, comencé a enfocarme mas en el hecho de que mi familia ni siquiera venia a verme.
No recuerdo si recé, pero creo que debí comenzar a hacerlo en esos dias de oscuridad donde mi la vida se me iba de las manos sin poder hacer nada para retenerla.
Ya no podía respirar bien, ni siquiera con el oxigeno que tenia puesto, mi cabeza me dolía siempre, era un dolor agudo que no me dejaba pensar con claridad. Los médicos me prohibieron hablar, levantarme de la cama, leer. A mis 18 años estaba a punto de morir en la soledad de la cama de un hospital, sin amigos, sin familia, sin doliente.
Pero una noche, me dormí en un sueño muy profundo, fue la primera vez que pude quedarme dormida, los dolores, mareos y malestares nunca me permitían descansar.
Me vi a mi misma caminando hacia el cielo, por un camino semi oscuro, pero que tenia una luz rodeada de estrellas al final de ese camino. Yo caminaba muy lento, tenia miedo de avanzar, porque no sabia lo que encontraría al otro lado de la luz.
Pero Dios, mi amadisimo Dios del cielo, esperaba por mi al final de ese camino. Lo sabia, lo veía, lo sentía. Esa fue la primera vez en mi vida en la que pude compartir un extraordinario momento al lado de Dios.
No puedo recordar que me dijo, ni que le dije yo, lo único que se es que, al día siguiente, a primera hora en la mañana, los médicos me llevaron a cirugía y me implantaron un pequeño marca pasos que le ayudaría a trabajar a mi corazón. Y casi de inmediato, toda mi energía vital regresó a mi para darme una nueva oportunidad de existir.
Mi Dios del cielo había hecho para mi ese enorme milagro, devolverme la vida cuando ya casi la perdía, cuando ningún medico sabia que hacer, Dios eligió a uno de ellos para poner dentro de su cerebro la idea de la cirugía y la inteligencia para realizarla. Y no solo eso, lo acompañó durante el proceso para que no hubiera ningún error.
Después del implante del marca pasos, solo tuve que permanecer dos dias mas en el hospital para que ellos vieran cual era la reacción de mi organismo con ese cuerpo extraño.
Dios me hizo ese enorme milagro, no solo el marca pasos funcionaba perfectamente sino que mi cuerpo lo aceptó como si hubiera sido parte suya durante toda la vida.
A partir de ese momento, tenia cinco años mas de vida, lo que duraba la batería de mi marca pasos, pero esos años tendrían una gran calidad de vida, sin dolores, sin mareos sin malestar.
En realidad no pregunté nada, era joven y descuidada, lo único que hice fue agradecerle a Dios por este nuevo gran milagro en mi vida y porque me dio la oportunidad de darme cuenta cuan grande era su amor por mi.
Ni siquiera me importó el hecho de que mi familia no se apareciera, estaba viva, tenia salud y desde ese momento en adelante aprovecharía para bien cada momento de mi existencia.
Pero Dios, mi amadisimo Dios del cielo, esperaba por mi al final de ese camino. Lo sabia, lo veía, lo sentía. Esa fue la primera vez en mi vida en la que pude compartir un extraordinario momento al lado de Dios.
No puedo recordar que me dijo, ni que le dije yo, lo único que se es que, al día siguiente, a primera hora en la mañana, los médicos me llevaron a cirugía y me implantaron un pequeño marca pasos que le ayudaría a trabajar a mi corazón. Y casi de inmediato, toda mi energía vital regresó a mi para darme una nueva oportunidad de existir.
Mi Dios del cielo había hecho para mi ese enorme milagro, devolverme la vida cuando ya casi la perdía, cuando ningún medico sabia que hacer, Dios eligió a uno de ellos para poner dentro de su cerebro la idea de la cirugía y la inteligencia para realizarla. Y no solo eso, lo acompañó durante el proceso para que no hubiera ningún error.
Después del implante del marca pasos, solo tuve que permanecer dos dias mas en el hospital para que ellos vieran cual era la reacción de mi organismo con ese cuerpo extraño.
Dios me hizo ese enorme milagro, no solo el marca pasos funcionaba perfectamente sino que mi cuerpo lo aceptó como si hubiera sido parte suya durante toda la vida.
A partir de ese momento, tenia cinco años mas de vida, lo que duraba la batería de mi marca pasos, pero esos años tendrían una gran calidad de vida, sin dolores, sin mareos sin malestar.
En realidad no pregunté nada, era joven y descuidada, lo único que hice fue agradecerle a Dios por este nuevo gran milagro en mi vida y porque me dio la oportunidad de darme cuenta cuan grande era su amor por mi.
Ni siquiera me importó el hecho de que mi familia no se apareciera, estaba viva, tenia salud y desde ese momento en adelante aprovecharía para bien cada momento de mi existencia.
sábado, 2 de febrero de 2019
QUE FALTA DE HUMANIDAD
Ayer estaba recordando la tercera vez en la que recibí un enorme milagro por parte de mi amadisimo Dios del cielo, y no puedo dejar de agradecerle inmensamente por haberme elegido a mi para recibirlo.
Como les estaba contando, ingresé a la sala de urgencias del Hospital San Vicente en mi ciudad natal, en realidad no me sentía tan mal, me faltaba el aire y estaba mareada, pero nunca me imaginé que mi condición fuera tan grave.
De pronto me vi rodeada por muchos médicos, jóvenes practicantes y ancianos muy experimentados. Hablaban a cerca de mi corazón, que no trabajaba como debía, que tenían que dejarme internada para examinarme.
Cuando uno de los doctores se acercó a mi para decirme que mi estado era muy grave y que tenían que comenzar de inmediato a tomarme muestras de sangre, yo no lo podía creer. Pero me quedé tranquila, que mas podía hacer. Ademas, un poco de descanso no me haría ningún daño.
Me trajeron una enorme bata blanca y me hicieron poner todas mis pertenencias en una bolsa plástica que dejé descuidadamente bajo la camilla en la que me acostaron.
Todo parecía como de mentiras, de repente aparecieron varias enfermeras, que pusieron una mascara de oxigeno sobre mi rostro y venoclisis en mis manos. Luego colocaron cables por todo mi cuerpo y me conectaron a un monitor que tenia un sonido agudo que nunca se apagaba.
A medida que pasaba el tiempo, mi salud se deterioraba, me dolía el cerebro, y el mareo acrecentaba. Cada media hora llegaba una enfermera distinta que con una pequeña jeringa inyectaba mi estomago. Dos dias en el hospital y ya los morados no cabían en mi cuerpo.
No le pude avisar a mi familia porque no podía levantarme para llamarlos por teléfono, pero ellos tampoco se habían preocupado por saber a donde estaba yo. Como era fin de semana, me imagino que creyeron que me había ido de fiesta. Algunas veces lo hacia, pero nunca sin permiso. Sin embargo, todas esas cosas pasaban a un segundo plano.
Ni siquiera me preocupaba el hecho de que mi familia no hubiera aparecido, lo único que quería era mejorarme y salir de aquel encierro.
De pronto me vi rodeada por muchos médicos, jóvenes practicantes y ancianos muy experimentados. Hablaban a cerca de mi corazón, que no trabajaba como debía, que tenían que dejarme internada para examinarme.
Cuando uno de los doctores se acercó a mi para decirme que mi estado era muy grave y que tenían que comenzar de inmediato a tomarme muestras de sangre, yo no lo podía creer. Pero me quedé tranquila, que mas podía hacer. Ademas, un poco de descanso no me haría ningún daño.
Me trajeron una enorme bata blanca y me hicieron poner todas mis pertenencias en una bolsa plástica que dejé descuidadamente bajo la camilla en la que me acostaron.
Todo parecía como de mentiras, de repente aparecieron varias enfermeras, que pusieron una mascara de oxigeno sobre mi rostro y venoclisis en mis manos. Luego colocaron cables por todo mi cuerpo y me conectaron a un monitor que tenia un sonido agudo que nunca se apagaba.
A medida que pasaba el tiempo, mi salud se deterioraba, me dolía el cerebro, y el mareo acrecentaba. Cada media hora llegaba una enfermera distinta que con una pequeña jeringa inyectaba mi estomago. Dos dias en el hospital y ya los morados no cabían en mi cuerpo.
No le pude avisar a mi familia porque no podía levantarme para llamarlos por teléfono, pero ellos tampoco se habían preocupado por saber a donde estaba yo. Como era fin de semana, me imagino que creyeron que me había ido de fiesta. Algunas veces lo hacia, pero nunca sin permiso. Sin embargo, todas esas cosas pasaban a un segundo plano.
Ni siquiera me preocupaba el hecho de que mi familia no hubiera aparecido, lo único que quería era mejorarme y salir de aquel encierro.
viernes, 1 de febrero de 2019
NO IMPORTA COMO TE SIENTES
Ayer les estaba hablando a cerca de los milagros que he recibido de las sagradas manos de Dios durante toda mi vida, y les estaba diciendo que han sido tantos que no creo que me alcance el tiempo para enumerarlos. Sin embargo, lo voy a intentar hasta que Dios me lo permita.
Como les decía ayer, llegué a mis Diez y ocho años sin pena ni gloria, nada interesante paso en mi vida, que yo recuerde, por supuesto. Trabajaba como vendedora en un almacén de ropa femenina, mi primer empleo. Ganaba el salario mínimo, la mitad de este era para darle a mi madre y la otra mitad para comprar mis cosas.
En realidad no tenia la presión de la responsabilidad de llevar un hogar, pagar arriendo, servicios, comida. Ese era el trabajo de mi padre y déjenme decirle que lo hacia bastante bien.
Yo peleaba mucho con mis hermanos, nunca nos la llevamos bien. Demasiadas cargas emocionales, demasiadas envidias, desigualdades. Esas cosas ocupaban casi todo mi tiempo, pensar, hablar, discutir, ese era el pan de cada día.
Una mañana, a eso de las 6 quise levantarme para ir a bañarme y prepararme para el trabajo, pero no pude. Caí al suelo pesadamente y me desmaye durante unos minutos.
Cuando me desperté tenia a mis papas en frente de mi, mirándome con curiosidad. Yo les dije que todo estaba bien y me levanté.
Tomé un baño, me vestí y salí de casa rumbo al trabajo.
Pero al llegar, mi jefe ni siquiera me dejó pasar de la puerta, me dijo que no me veía bien, que estaba muy amarilla, que me fuera al hospital, el no quería tener problemas por mi culpa.
Sin prestar mucha atención al hecho y en vista de que no me sentía al cien por ciento bien, decidí obedecer a mi jefe e irme al hospital.
Llegué como a las ocho de la mañana y tuve que esperar casi hasta el medio día para que me atendieran.
Gracias a Dios, el medico que me vio de primera vez se preocupó mucho por mi, llamo a varios médicos y todos comenzaron a hablar en términos médicos que yo no entendía, pero sus caras denotaban mucha preocupación.
La situacion me era totalmente indiferente, no sabia que estaban diciendo los médicos, pero no sentía ninguna preocupación. No parecía que estuvieran hablando de mi.
En realidad no tenia la presión de la responsabilidad de llevar un hogar, pagar arriendo, servicios, comida. Ese era el trabajo de mi padre y déjenme decirle que lo hacia bastante bien.
Yo peleaba mucho con mis hermanos, nunca nos la llevamos bien. Demasiadas cargas emocionales, demasiadas envidias, desigualdades. Esas cosas ocupaban casi todo mi tiempo, pensar, hablar, discutir, ese era el pan de cada día.
Una mañana, a eso de las 6 quise levantarme para ir a bañarme y prepararme para el trabajo, pero no pude. Caí al suelo pesadamente y me desmaye durante unos minutos.
Cuando me desperté tenia a mis papas en frente de mi, mirándome con curiosidad. Yo les dije que todo estaba bien y me levanté.
Tomé un baño, me vestí y salí de casa rumbo al trabajo.
Pero al llegar, mi jefe ni siquiera me dejó pasar de la puerta, me dijo que no me veía bien, que estaba muy amarilla, que me fuera al hospital, el no quería tener problemas por mi culpa.
Sin prestar mucha atención al hecho y en vista de que no me sentía al cien por ciento bien, decidí obedecer a mi jefe e irme al hospital.
Llegué como a las ocho de la mañana y tuve que esperar casi hasta el medio día para que me atendieran.
Gracias a Dios, el medico que me vio de primera vez se preocupó mucho por mi, llamo a varios médicos y todos comenzaron a hablar en términos médicos que yo no entendía, pero sus caras denotaban mucha preocupación.
La situacion me era totalmente indiferente, no sabia que estaban diciendo los médicos, pero no sentía ninguna preocupación. No parecía que estuvieran hablando de mi.
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